martes, 26 de agosto de 2014

Muerte de un Adiós


Yacía un hueco en la tierra
esperando a ser llenado,
y estando todos metidos en el mismo auto,
era sólo yo quien lloraba,
y una catarata en mis mejillas.

Pero no lloraba al muerto,
nadie entendía a mis lágrimas…
Y yo no podía decirlo.
No podía decirles que estas lágrimas eran por vos,
que me partió el corazón verte desaparecer
tras de aquella esquina,
yo queriendo besarte de nuevo,
pero sobre todo,
deseando que me besaras
como lo hiciste aquella noche sentados en el sofá.

Si intento recordar, aun puedo sentir tu piel de mujer
rozando mi cuello,
y el mundo explotaba dentro de mí.
Esa noche dormí contigo en tu cama,
después de tantos años de dormir yo en la mía.

A la mañana siguiente
desperté con tu esencia todavía en mis sentidos,
y un olor invitaba a levantarme,
"el desayuno está listo" dijiste.

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