domingo, 20 de agosto de 2017

Ser uno solo


Mis manos bordeando tus suaves curvas de mujer,
en una tarde como esta,
en una día como hoy,
hace mucho tiempo atrás.

Mi lengua acariciando los lugares donde la luz nunca pudo tocarte,
el sabor de tu cuello en mi boca,
mis besos vulgares tatuados sobre tus senos,
mis piernas por en medio de las tuyas...

Y esa lluvia cómplice compañera,
no dejaba que se escaparan tus gemidos de la habitación,
mientras mi amor en carne te entregaba
y me fundía en tu cuerpo.

Fueron ganas y ansias que nos unieron esa vez,
gemidos y  convulsiones,
sudor y sexo...
Más tarde fuimos simples cuerpos tirados en lados opuestos de aquella cama,
América y Europa diciendo adiós.

No es que te amara entonces,
ni lo hago ahora,
pero extraño aquella sensación de ser uno solo.

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