jueves, 12 de octubre de 2017

Me voy



Decidí irme porque me gusta la luz a través de la ventana en las mañanas...
Porque aunque no me molesta lavar los platos sucios, me gusta más cocinar...
Porque insistes en dejar el jabón de baño en el piso...
Porque la toalla no va en el suelo sino en el tendedero...

Decidí irme porque me cansé de buscar sin éxito aquella ternura
que tanto abundó en tus gestos alguna vez,
nunca más la volví a ver,
y la extraño en tus palabras y en las cosas que haces también,
era el agua que me dabas y morí de sed.

Decidí irme porque por más que intento,
no logro hacer una lista de cosas que admiro en vos.
Porque no me gustan las injusticias...
Porque no sos amable...
Porque tu generosidad rara vez traspasa más allá de vos.

Decidí irme porque sigues con enojo,
y aunque no es conmigo,
sigo siendo yo quien paga los platos rotos.

Me voy porque estoy roto y necesito remiendo.
Me voy porque de los dos no se hace uno
y soy el único dispuesto a hacer algo al respecto.

Me voy porque juraste nunca pegarme y sin embargo lo hiciste.

Me hubiera ido como dijimos que pasaría,
pero sabrás entender(o no) que no se pudo,
que hay heridas que duelen
y no hay quien quiera sanarlas.

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