Dame
un beso de buenas noches diez mil noches después de hoy,
abrázame por la espalda hasta que se acaben los días,
duerme en mi cama cien años más,
dime que me amas innumerables veces.
Si después de todo decides aún irte
no intentaré detenerte,
pero no cierres la puerta sin decir nada,
dame aunque sea un adiós.
Duerme hasta tarde todo lo que quieras que yo te acompaño,
transforma el cuarto en el polo sur que al fin y al cabo el frío se quita con abrigo,
quita el reloj de mi muñeca que al tiempo no lo necesito contigo,
olvidemos indefinidamente que el mundo gira.
Si después de todo decides aún irte
no te preocupes que no pienso detenerte,
pero si tu pasos te llevan lejos de mí,
dame aunque sea una razón.
Amanece conmigo un millón de veces,
dime "buenos días" para siempre,
desayunemos juntos hasta que se acabe el inventario de mañanas,
deséame buena suerte en mi día hasta que me jubile.
Si nada de eso funciona y decides aún irte
yo estaré de acuerdo contigo y alistaré tu maleta,
pero no te vayas sin darme un beso,
que al menos eso nos debemos.
Es nuestro derecho irnos
y nuestra obligación decir por qué.
abrázame por la espalda hasta que se acaben los días,
duerme en mi cama cien años más,
dime que me amas innumerables veces.
Si después de todo decides aún irte
no intentaré detenerte,
pero no cierres la puerta sin decir nada,
dame aunque sea un adiós.
Duerme hasta tarde todo lo que quieras que yo te acompaño,
transforma el cuarto en el polo sur que al fin y al cabo el frío se quita con abrigo,
quita el reloj de mi muñeca que al tiempo no lo necesito contigo,
olvidemos indefinidamente que el mundo gira.
Si después de todo decides aún irte
no te preocupes que no pienso detenerte,
pero si tu pasos te llevan lejos de mí,
dame aunque sea una razón.
Amanece conmigo un millón de veces,
dime "buenos días" para siempre,
desayunemos juntos hasta que se acabe el inventario de mañanas,
deséame buena suerte en mi día hasta que me jubile.
Si nada de eso funciona y decides aún irte
yo estaré de acuerdo contigo y alistaré tu maleta,
pero no te vayas sin darme un beso,
que al menos eso nos debemos.
Es nuestro derecho irnos
y nuestra obligación decir por qué.

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