Llueve esta noche,
es como si el cielo llorara su partida,
y como si le rindiera tributo a la vez,
es la manera que tienen las nubes para decir adiós.
Se ha ido para no volver,
pero aunque ya no esté aquí,
realmente nunca se irá,
estará siempre en nuestras risas.
Mueren los cuerpos de quienes desaparecen,
pero viven para siempre sus almas en el recuerdo,
es la cruel belleza de morir,
como la espera de la muerte cuando se está vivo.
Si nada podemos llevarnos
entonces importa sólo lo que dejamos atrás,
por eso cuando pienso en quien acaba de irse
pienso en las risas que muchas veces provocó en mí.
Y es así, a fin de cuentas,
como merece la pena ser recordado,
con risa en vez de llanto,
y con llanto en la risa.
Buen viaje.
con risa en vez de llanto,
y con llanto en la risa.
Buen viaje.

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