Esta es su
carta. Ocho años han pasado ya desde la promesa. La abraza contra su pecho
mientras mira hacia la nada con los ojos apunto de soltar una lágrima, que termina finalmente
por caer vencida ante la gravedad, para rodar por su mejilla izquierda.
Es un niño recién nacido la carta
de sus manos, Ana la abre cuidadosamente: “19 de Diciembre de…” empieza la
carta; y Ana acaricia las palabras mientras las va leyendo. Mil caras tiene su
rostro a medida que continúa su marcha hacia la última gota de tinta seca.
Cuando Ana termina su carta, hay
algo que se desprende dentro suyo, es hasta ahora que nota el peso que ha
estado cargando todo este tiempo atrás.
Vendrá a casa, por fin sucederá, mas
o menos seis meses a partir de hoy. A dar vuelta al reloj de arena y empezar de
nuevo la espera, otra espera, una espera diferente, una espera como no la ha
conocido antes, una espera que terminará por morir.

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