
Cómo alimenta la lluvia mis
palabras!
y el frío la interminable labor de definirme en
papel.
Al ritmo del viento de invierno se mueven mis emociones
y la pasión como el rincón seco y caliente al que puedo siempre acudir.
Al ritmo del viento de invierno se mueven mis emociones
y la pasión como el rincón seco y caliente al que puedo siempre acudir.
Las nubes negras son buenas amigas,
de esas que necesitas escuchar aunque
no quieras,
esas impertinentes, metiches y
chismosas,
me gustan...
Hoy por ejemplo, llueve,
y entregado estoy a mi costumbre,
para decir te extraño sin que lo
entiendas,
o para entender por qué te extraño
sin tener que decirlo.
Aunque la lluvia es muda,
la delatan los techos de mi vecindario,
es por eso mismo que siento que habla
por horas,
y yo la escucho con idiota...
Lejos, en algún otro lugar,
esta misma lluvia te moja,
ya no nos moja juntos,
después de todo nada dura para siempre,
ni la lluvia más necia,
ni el amor más bonito...
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