martes, 9 de julio de 2019

Pregunta



En medio del café de la tarde preguntaste:
-          Qué pensás de mí?
Te miré con sorpresa y en silencio por un par de segundos.
-          Querés que sea sincero o amable?

-          Sincero por supuesto, dijiste.

-          Bueno, pero no acepto reclamos después.

No sé quién sos vos, te conozco muy poco para aventurarme a decirlo. Aunque hay algo que es inevitable de notar en vos y es esa cierta energía como un imán, no sé, una fuerza de gravitación más fuerte de lo usual. Hay cierto encanto en tu mirada, en la forma que caminas, como ríes, en la simpleza de tus gestos. Tenés algo que hace a los demás querer estar en tu orbita, no importa si es en Mercurio o en Plutón. Uno simplemente quiere estar cerca de vos, para ser a quien entregas tus besos o para ser quien te vende lotería, no importa, lo que importa es ser parte de vos de alguna forma, de tu historia, de tu día. Incluso hasta compartir, por qué no, alguna anécdota.

Yo, debo admitir, he querido ser parte de esa historia, de tu historia, así, de lejos… y con eso me he conformado. Lo que yo quisiera se sale de la pregunta que hiciste.
Es una suerte para mí que hubieras preguntado:
-          Qué pensás de mí?
Y no:
-          Cuándo pensás en mí?
porque hubiera tenido que responder que todo el tiempo.

Cuando pienso en las cosas que cuatro palabras 
y un signo de interrogación pueden desatar,
o en el mundo que un par de ojos claros pueden encerrar,
o en las pasiones que un cuerpo puede evocar,
pienso en vos y en la fortuna de ser parte de este momento y este café.


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